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Stunt, el deporte extremo que lucha en Colombia por librarse del estigma de Pablo Escobar

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La disciplina nació en Estados Unidos, pero se popularizó en Colombia en la peor época del sicariato de Medellín, impuesta por la guerra narco del capo

El Stunt se originó en la década de los 80’s en Estados Unidos, con un grupo de jóvenes que querían dar a concocer sus destrezas en las motos. (Fotos cortesía Cristhian Benítez)
Piruetas y acrobacias de alto riesgo en motocicletas se convirtieron en un deporte extremo que adquiere fuerza en Colombia, conocido como Stunt. Los pilotos, en su mayoría hombres, desafían la gravedad en esta práctica que sigue siendo ilegal en el país y que muchos creen se inició con la moda que impusieron por las motos los sicarios del capo Pablo Escobar en la peor época de violencia narco, aunque en realidad se originó en Estados Unidos.

A principio de la década de los 80, un grupo de jóvenes se reunía en estacionamientos o lotes abandonados para probar sus habilidades a bordo de sus motos. Con el tiempo fueron creando piruetas que se popularizaron en Europa, específicamente en España, en eventos que aglomeraban gran fanaticada para ver el espectáculo. Así nació un nuevo deporte extremo llamado Stunt Riders o simplemente Stunt, aunque no sea reconocido como tal por federaciones deportivas.

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El Stunt se basa, según sus exponentes, en dominar la moto, y con concentración y destreza realizar ciertas acrobacias con ella. Así se han creado distintos actos: ‘Burnout’, que consiste en quemar la llanta trasera; ‘Wheelie’ o ‘Caballito’, donde se levanta la rueda delantera mientras la moto va en movimiento; ‘Escorpión’, en la que el piloto pone la pierna en la parte trasera y levanta la moto hacia adelante; ‘Pique’, donde se sostiene la moto con la llanta trasera; entre muchos otros.

Entre mayor sea el peligro más habilidad se demuestra. “El stunt como deporte es promovido aquí hace unos 13 años por un piloto colombiano que vivía en Francia, él hizo los primeros shows en motos de alto cilindraje con adecuaciones, fue la primera persona que yo vi profesional en este deporte”, aseguró a Infobae Christian Benítez, uno de los principales exponentes del deporte en Colombia, que lleva 10 años en su práctica.

Sin embargo, el Stunt ya había surgido en Colombia sin ese nombre, por la simple afición por las motos en Medellín, a finales de los años 80 y principios de los 90, en plena época de la sanguinaria guerra entre los carteles de droga y de la casería a muerte contra Pablo Escobar. Fue este mafioso quien instauró una estrategia para atentar contra la Fuerza Pública -hoy practicada por las guerrillas bajo el nombre de ‘plan pistola’– en su objetivo de enfrentar los tratados de extradición a Estados Unidos.

El líder del Cartel de Medellín pagaba 320 dólares de la época por policía muerto; así, solo en enero de 1990 fueron asesinados unos 400 uniformados. Ya había creado una red de sicariato en los barrios más vulnerables de la ciudad, encargados de cometer sus más tenebrosos crímenes, por los que padecieron personas influyentes del país como el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, el candidato presidencial Luis Carlos Galán y el director del diario El Espectador Guillermo Cano.

Por ese entonces las clásicas Yamaha Calimatic y DT se convirtieron en las motocicletas predilectas de estos sicarios para llevar a cabo las órdenes de su jefe, porque su ligereza les permitía mayor velocidad para huir de las escenas de los crímenes. En esa época los jóvenes de escasos recursos veían en las motos un símbolo de poder y dinero, y se popularizaron incluso tras la muerte de Escobar, abatido por las autoridades el 3 de diciembre de 1993.

Aunque esa guerra narco urbana sea parte del pasado, el uso de las motos en espectáculos como el Stunt quedó estigmatizado por la sociedad. “El Stunt tiene dos caras, aquí en Colombia y en muchas partes. Está el enfoque profesional como deporte y el enfoque ilegal en las calles, que generalmente se da por personas que promueven el vandalismo, que consumen drogas y no les interesa ser reconocidos como deportistas”, admitió Benítez.

Benítez calcula que en el país existen unos 15 pilotos de carácter profesional en la práctica del Stunt, y más de 500 practicantes entre novatos y expertos. Pese a ello, y en parte por las razones anteriores, no es un deporte habitual en Colombia, ni en otros países del mundo. Los lugares para realizarlo están sujetos a acuerdos con la Policía y la comunidad, pero el Gobierno aún no dispone de espacios adecuados para llevarla a cabo, y es una de las principales demandas que hacen los deportistas.

En diciembre del año pasado se realizó un foro en Medellín sobre el Stunt, donde los deportistas y gremios de motores que promueven su práctica expusieron a la administración local la necesidad de que exista una pista adecuada para su desarrollo. Algunos concejales respaldaron la solicitud, pero advirtieron que los llamados ‘piques’ han aumentado considerablemente los accidentes de tránsito en la ciudad.

Por esta misma razón, la Secretaría de Movilidad en Medellín manifestó que la ciudad todavía no cuenta con dichos espacios, por lo que el Stunt no puede convertirse en una excusa para infringir las normas de tránsito. Mientras que la Gobernación de Antioquia lidera la construcción de un central park donde se podrá practicar este y otros deportes extremos.

Pese a todos los inconvenientes, en algunas ciudades del país se realizan campeonatos de un día, que a veces pasan desapercibidos aunque tengan participación internacional. “Yo he estado en Estados Unidos y tiene mucho auge y profesionalismo, la mayoría práctica en motos de alto cilindraje, aunque está también el estilo callejero, y en otro tipo de motos como las de Dirt Track. En Europa se ve más el Stunt de competición, no mucho en las calles”, comentó Benítez.

El deportista bogotano, además de practicar el deporte, se dedica a adecuar las motos para su práctica, pues fue uno de los primeros en cambiar las Yamaha Calimatic y DT por marcas más pesadas. Lo hace para mejorar el rendimiento de las motos, arreglando los frenos, la protección exterior, los tanques de gasolina, los timones, los sprockets, entre otras partes. Pero hay otro tipo de ‘adecuaciones’ que terminan promoviendo aún más el estigma anteriormente mencionado.

Hay tiendas especializadas en la venta de ropa y accesorios para pilotos y sus motos, especialmente a quienes ejercen Stunt. Es así como se promueve el narcotráfico en calcomanías, camisetas, gorras, llaveros y demás objetos que llevan imágenes de narcos. “La gente ve en Pablo Escobar un héroe de superación personal, porque hizo dinero. Y se volvió moda, ya se está posicionando como una marca”, expresó al portal Cero Setenta el propietario de una de estas boutiques en Bogotá.

Es usual por eso ver en algunas de las motos de quienes practican el Stunt logos pegados con el rostro de Escobar. Esta situación es la que quieren contrarrestar los deportistas profesionales para que los dejen de ver como delincuentes y, más adelante, incluso, puedan conseguir patrocinadores para participar en campeonatos internacionales y organizar unos propios en el país.

“El Stunt ha pasado de ser algo muy novedoso, a estar manchado por malas prácticas y problemas de ilegalidad. Está en un punto en el que empieza a decaer, aunque su número de practicantes aumente. Somos pocos los que lo llevamos a la categoría profesional para luchar por mejorar su imagen, porque si continúa así, este deporte no va a trascender mucho más”, concluyó Cristhian Benítez.

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