
El verdadero éxito del programa Playas Limpias se alcanzará cuando cada persona comprenda que las playas son patrimonio de todos y que su conservación requiere un comportamiento responsable. La mejor manera de colaborar es utilizar adecuadamente los espacios públicos, respetar las normas de limpieza, utilizar los zafacones disponibles y llevar consigo los desechos cuando sea necesario.
Termino diciendo, mantener nuestras playas limpias no es solo una tarea de las autoridades, instituciones y voluntarios; es un deber compartido de cada ciudadano. Una playa limpia refleja una comunidad educada, comprometida con el medio ambiente y orgullosa de su destino turístico. Juntos podemos garantizar que las futuras generaciones disfruten de playas seguras, saludables y libres de contaminación.























