Menos coches y más parques: las políticas en destino para fomentar el turismo sostenible

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    Parte Vieja. Old town. Donostia. San Sebastian. Basque Country. Spain.

    La reducción de parkings, el establecimiento de zonas neutras en CO2 o el uso de transporte multimodal son algunos de los ejemplos de posibles medidas en destino para incentivar a los usuarios a modificar algunos comportamientos para mejorar el bienestar de todos. Además de comercios turísticos, las administraciones públicas de distinto nivel, (desde local a supranacional) también pueden realizar cambios que fomenten la sostenibilidad en el turismo.

    Así se desprende de un estudio de la European Travel Comission (ETC) titulado “Viajes sostenibles en una era de disrupción: impacto del COVID-19 en actitudes de turismo sostenible”, que enumera una lista de ideas para mejorar en esta materia, estando la Unión Europea trabajando ya en algunas de ellas a través de políticas concretas.

    En concreto, la lista de medidas propuestas se divide en mejoras en infraestructura, incentivos fiscales y otros. Algunas acciones en desarrollo de infraestructura propuestas van destinadas al control del tráfico de vehículos, como continuar invirtiendo en infraestructura electrónica, por ejemplo en infraestructura de carga como “puntos de hidrógeno, puntos de llenado de gas natural comprimido (GNC) o gas natural licuado (GNL), reducir el número de parkings de automóviles en destinos populares y aumentar las opciones y calidad del transporte público”.

    Otras ideas son “fomentar el uso de sistemas de park and ride para las grandes ciudades, utilizar la zonificación para crear zonas peatonales/neutrales en CO2, mejorar la interoperabilidad de las redes ferroviarias en toda Europa, mejorar los niveles de servicio y el estado del material rodante, armonizar las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) para implementar la movilidad como servicio (MaaS) y la integración perfecta para lograr el transporte multimodal”.

    Una nueva era para el ferrocarril

    Las grandes capitales europeas tienden a ejercer medidas de control sobre el paso de vehículos en el área metropolitana. El park and ride permite dejar aparcado el vehículo personal en una zona desplazada del centro, típicamente conectada a la red de transporte público, desde donde los visitantes pueden acceder al centro de la ciudad sin necesidad de llevar el coche. Además, la reducción de espacios de parking permite usar el espacio público de forma más eficiente, destinándolo en su lugar a parques o simplemente aumentando el espacio de circulación para los peatones.

    El transporte ferroviario, considerado ampliamente como una de las opciones de movilidad menos contaminantes, está siendo impulsado en la Unión Europea mediante la Iniciativa de Corredor Ferroviario y el plan para fomentar el transporte en tren de larga distancia y transfronterizo, presentadas en 2021. En España, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia incluye destinar un 85% de los 7.500 millones de euros asignados a transportes a la infraestructura ferroviaria.

    Y es que un estudio de Greenpeace citado por el informe de la ETC averiguó que el 34% de los vuelos de corta distancia más concurridos en la UE tiene alternativas de tren donde el tiempo de viaje se mantiene por debajo de las seis horas.

    Incentivos para el uso e investigación de energías limpias

    Por otro lado, las medidas fiscales propuestas incluyen “proporcionar incentivos de compra para fomentar la movilidad eléctrica (por ejemplo pagos de bonificaciones, primas, reducción o exención de impuestos para automóviles de cero emisiones), proporcionar alternativas a los esquemas de compensación, como fondos de inversión para la investigación y el uso de biocombustibles de aviación, fomentar la innovación en modelos de negocios ecológicos a lo largo de la cadena de valor del turismo a través de incentivos financieros y esquemas de inversión, y proporcionar subvenciones y créditos fiscales para empresas acreditadas en sostenibilidad”.

    Aunque propuestas como los incentivos a la investigación son más llevables para gobiernos nacionales u organismos superiores, las administraciones más locales pueden facilitar ayudas a los establecimientos que cumplan requisitos de sostenibilidad, así como a los que contribuyan a neutralizar su impacto mediante otras inversiones en la economía local.

    Finalmente, en el apartado “otros”, se nombran medidas como “mejorar la transparencia de los esquemas de compensación y reducción de carbono, mejorar la consistencia entre las herramientas de cálculo de emisiones, desarrollar y optimizar estándares de certificación y garantizar que los proyectos de compensación (plantación de árboles, tratamiento del agua, eficiencia energética, etc.) cumplen con los criterios estrictos y demuestran responsabilidad”.

    Y también “mejorar la transparencia y la consistencia en los esquemas de certificación ecológica, optimizar los indicadores clave de rendimiento (KPI) para medir mejor los impactos de los turistas (evaluación de impacto) en la calidad de vida en las comunidades locales. Ajustar la oferta y los esfuerzos de marketing en consecuencia, y utilizar los resultados de la evaluación de impacto para informar mejor a los viajeros sobre su huella ecológica general y de carbono y para aumentar la aceptación de ofertas sostenibles”.

    La correcta gestión de los datos es clave en esta última tabla de medidas. Una mayor transparencia y uso del Big Data pueden ofrecer a los turistas datos sobre espacios concurridos, calidad del aire, y etcétera para ayudarles a tomar decisiones, mientras que un mayor seguimiento del impacto generado por empresas puede ayudar a los reguladores a asegurar un mercado adecuado y justo.

    Finalmente, que las personas puedan tener a mano información precisa sobre el impacto de sus hábitos puede influir mucho en su manera de percibir la sostenibilidad y afectar a su comportamiento futuro.